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Estudio de caso: Encontrando una base sólida en Gao

En Mali, un día en auto al este de Timbuctú está Gao. Esta ciudad rural, que se parece más un gran poblado, está ubicada sobre el río Níger justo antes de que éste baje al sur cruzando Níger y siguiendo a Nigeria. La ciudad se inclina suavemente hacia el río, y tiene pocos edificios con más de dos pisos de alto. En el 2004 se instaló un telecentro en Gao. El objetivo del proyecto fue brindar información a la comunidad con la esperanza de que una comunidad mejor informada resultara en una ciudadanía más saludable y educada.

El centro proveía información en CD-ROM, películas y radio, pero Internet es la cornucopia de información para el centro. Es un telecentro estándar con 8 computadoras, una impresora todo-en-uno, escáner, fax, teléfono y cámara digital. Para alojar el telecentro se construyó un pequeño local de dos espacios. Está ubicado un poco alejado del centro de la ciudad, lo cual no es algo ideal para atraer clientes, pero el lugar fue elegido por la favorable disposición de su anfitrión. El sitio recibió fondos para toda la construcción necesaria, del mismo modo se proveyó de equipamiento y entrenamiento inicial. Se esperaba que el telecentro fuera autosuficiente después de un año.

Varios meses después de su inauguración, el telecentro estaba atrayendo pocos clientes. Usaba un módem para conectarse por línea discada a un proveedor de Internet en la capital. Esta conexión era lenta y poco confiable, por lo que el financiador patrocinó la instalación de un sistema VSAT. Ahora hay varios sistemas VSAT disponibles en la región; la mayoría de ellos se han puesto en servicio muy recientemente. Previo a esto sólo se disponía de sistemas de banda C (que cubren un área mayor que los de banda Ku). Recientemente se ha colocado fibra en casi todos los túneles de transporte subterráneo y canales de Europa, suplantando los servicios satelitales que son más caros. Como resultado, los proveedores están redirigiendo sus sistemas VSAT a nuevos mercados, sobre todo África Central y Occidental, y Asia del Sur por lo que en esas zonas varios proyectos empezaron a utilizar los sistemas satelitales para conectarse a Internet.

Después de que se instaló el sistema VSAT, la conexión ofrecía 128 kbps de descarga y 64 kbps de carga, y costaba cerca de $400 por mes. El sitio tenía problemas para captar suficientes ingresos que le permitieran pagar este alto costo mensual, por lo que el telecentro solicitó ayuda; por eso se llamó a una persona contratada que había sido entrenada por el autor para instalar un sistema inalámbrico. Este sistema dividiría la conexión entre tres clientes: otro beneficiario, una estación de radio y el telecentro, pagando cada uno la suma de $140. Este colectivo cubría los costos del enlace VSAT, y los ingresos extra del telecentro junto con la estación de radio cubrirían el soporte y la administración del sistema.

La gente

A pesar de ser capaces y entusiastas, el equipo del autor no realizó la instalación. En su lugar motivamos la contratación de una empresa local. Fuimos capaces de dar confianza al telecentro acordando capacitar y apoyar a la empresa local en el cumplimiento total de la instalación. La premisa de esta decisión fue desmotivar la dependencia de una ONG a corto plazo, y por el contrario generar confianza y relaciones entre proveedores de servicio locales y sus clientes. El diseño demostró ser productivo. Este enfoque le tomó mucho más tiempo de trabajo al equipo del autor, quizás dos veces más, pero la inversión ha comenzado a generar ingresos. Las redes aún se están instalando y el autor y su equipo están ahora en sus hogares en Europa y Norte América.

Elecciones de diseño

Inicialmente se pensó que la conexión dorsal se haría en la estación de radio que ya tenía una torre de 25 metros. Esa torre sería usada para retransmitir a otros clientes, evitando la instalación de torres en los sitios cliente, ya que la torre estaba por encima de cualquier obstáculo en la ciudad. Para realizar esto se discutieron tres enfoques: instalar un punto de acceso en modo repetidor, usar el protocolo WDS, o emplear un protocolo de enrutamiento mesh. Un repetidor no era deseable ya que añadiría latencia (por el problema que tiene un repetidor de un solo radio) a una conexión que ya es lenta. Las conexiones VSAT necesitan enviar paquetes desde y hacia el satélite, introduciendo cerca de 3000 ms de demora para un viaje de ida y vuelta. Para evitar este problema se decidió usar una radio para conectarse a los clientes, y una segunda radio para la conexión dorsal dedicada. Para simplificar, se decidió hacer de este enlace un simple puente, por lo que el punto de acceso en la estación de radio estaría en la misma LAN física que el telecentro.

En las pruebas este enfoque funcionó, pero en el mundo real su desempeño fue pésimo. Después de muchos cambios, incluyendo el reemplazo de los puntos de acceso, el técnico decidió que debía haber un problema de software o de equipo afectando el diseño. El técnico decidió ubicar los puntos de acceso directamente en el telecentro usando un pequeño mástil de 3 metros, y no usar un sitio de retransmisión en la estación de radio. En este diseño, los sitios cliente también requirieron de pequeños mástiles. A pesar de que todos los sitios fueron capaces de conectarse, las conexiones fueron a veces débiles y presentaron una pérdida masiva de paquetes.

Más adelante, durante la temporada de polvo, las conexiones se volvieron cada vez más erráticas y menos estables a pesar de que los sitios cliente estaban de 2 a 5 km de distancia utilizando 802.11b. El equipo teorizó que las torres en cada uno de los lados eran demasiado cortas, bloqueando la zona Fresnel. Después de discutir muchas teorías, el equipo se dio cuenta de que el problema era la estación de radio: la frecuencia de radio de 90.0 MHz era casi la misma que la frecuencia de la conexión Ethernet de alta velocidad (100 BaseT). Mientras transmitía, la señal FM (a 500 vatios) estaba opacando completamente la señal en el cable Ethernet.

Por lo tanto, se requería cable revestido o cambiar la frecuencia del cable Ethernet. Se subieron más los mástiles, y la velocidad Ethernet en la estación de radio se cambió a 10 Mbps. Esto cambió la frecuencia en el cable a 20 MHz y por lo tanto se evitó la interferencia de la transmisión FM. Los cambios resolvieron ambos problemas, incrementando la fortaleza y confiabilidad de la red. La ventaja de utilizar mesh o WDS es que los sitios cliente se podían conectar a cualquiera de los puntos de acceso, directamente al telecentro o a la estación de radio. Eventualmente, quitar la dependencia de la estación de radio como repetidor muy probablemente hará que la instalación sea más estable a largo plazo.

Modelo financiero

El sistema de satélite utilizado cuesta aproximadamente $400 por mes. Para muchos proyectos de información y comunicación para el desarrollo esto constituye un costo mensual difícil de manejar. Estos proyectos usualmente pueden comprar equipamiento y pagar por el establecimiento de una red inalámbrica, pero la mayoría no logran asumir los costos de una red después un corto período de tiempo (incluyendo los gastos recurrentes por el pago del enlace a Internet y los gastos operacionales). Se debe encontrar un modelo donde el costo mensual de la red se cubra con los aportes de aquellos que la usan. Sin embargo para la mayoría de los telecentros comunitarios o estaciones de radio esto es costoso ya que a menudo el único plan posible es compartir los costos con otros usuarios. En este caso para hacer de Internet algo más asequible, el sitio usó la tecnología inalámbrica para compartir Internet con la comunidad, permitiendo que un gran número de organizaciones accedieran a Internet, mientras se reducían los costos por cliente.

En Mali, una comunidad rural tiene apenas unas pocas organizaciones o compañías que puedan costear una conexión a Internet. Para aquellos lugares donde hay pocos clientes y el costo de Internet es alto, el modelo desarrollado por este equipo incluyó los clientes ancla: clientes que son sólidos y de bajo riesgo. En el caso de esta región, las ONG extranjeras (Organizaciones No Gubernamentales), las Agencias de Naciones Unidas y las grandes empresas comerciales, están entre las pocas que califican.

Entre los clientes seleccionados para este proyecto había tres considerados como clientes ancla, que colectivamente pagaban el costo mensual entero de la conexión de satélite. Al mismo tiempo, se conectó un segundo beneficiario (una estación de radio comunitaria). Cualquier ingreso proveniente de los beneficiarios contribuía a generar un depósito para gastos futuros, pero no se pudo acceder a él debido al estrecho margen económico en el que ambos servicios comunitarios operaron. Los clientes que no pagaban podían ser desconectados y retomaban el servicio una vez que lo podían afrontar nuevamente.

Capacitación necesaria: quién, qué, y por cuánto tiempo

La empresa local le enseñó al técnico del telecentro las cosas básicas del soporte de la red, que era bastante rudimentaria. Para cualquier otro trabajo que se saliera de la rutina como por ejemplo agregar un nuevo cliente, se contrataba aparte. Por consiguiente no fue imperativo enseñar al personal del telecentro cómo dar soporte al sistema en su globalidad.

Lecciones aprendidas

Compartiendo la conexión, el telecentro es ahora autosuficiente y además, tres sitios adicionales tienen acceso a Internet. A pesar de que tomó más tiempo, y quizás hubo que invertir más dinero, fue mucho más valioso haber podido encontrar el talento local adecuado, así como apoyarlos en la construcción de relaciones con los clientes. Un proveedor local es capaz de ofrecer el soporte y el seguimiento necesario para mantener y expandir la red. Esta actividad está generando capacidades a nivel local, y al mismo tiempo demanda por el servicio, lo que permitirá que subsecuentes proyectos de TICs se desarrollen sobre esta base.

Ian Howard