Por varios años la comunidad internacional para el desarrollo ha promovido la idea de cerrar la brecha digital. Ese abismo invisible que ha dado forma a un acceso diferente a la riqueza de información y a las tecnologías de la comunicación (TIC) entre el mundo desarrollado y el mundo en vías de desarrollo. El acceso a las herramientas de información y comunicación ha sido expuesto como algo que tiene un impacto dramático en la calidad de vida. Para muchos donantes cansados por décadas de mantener actividades de desarrollo tradicionales, la instalación de un telecentro en el mundo en desarrollo luce como un esfuerzo realizable y que vale la pena. Sin embargo, debido a que la infraestructura no existe, es mucho más caro y difícil hacerlo en el mundo en desarrollo que en países desarrollados; más aún, muy pocos modelos han mostrado cómo sostener estas actividades. En este sentido para ayudar a mitigar algunos de los costos de llevar Internet hacia zonas rurales del mundo desarrollado, el equipo del autor ha promovido el uso de sistemas inalámbricos para compartir los costos de una conexión a Internet. En noviembre de 2004, un proyecto afiliado le pidió al equipo del autor que pusieran a prueba un sistema inalámbrico en un telecentro instalado recientemente en una zona rural de Mali, 8 horas hacia el suroeste en una camioneta 4x4 desde Bamako, la capital.
Esta ciudad rural, ubicada en el límite de una reserva, obtiene el agua de la represa Manitali la cual provee de energía a un tercio del país. Esta ubicación es afortunada porque la energía hidroeléctrica es mucho más estable y disponible que la que se obtiene con un generador a diesel. Aunque los motogeneradores son menos estables, algunas comunidades rurales se consideran afortunadas de tener al menos esa fuente de electricidad.
La ciudad también se ve beneficiada por estar en una de las regiones más fértiles del país, en el cinturón del algodón, la cosecha que más rinde en Mali. Se creía que este lugar presentaría menos dificultades que las zonas rurales de Mali para instalar un telecentro auto-sostenible, sin embargo al igual que muchos experimentos, esta prueba estaba llena de desafíos.
Tecnológicamente hablando era una tarea simple. El equipo instaló en 24 horas una red inalámbrica 802.11b que compartía la conexión VSAT a Internet del telecentro con otros 5 servicios locales: la alcaldía, la gobernación, el servicio de salud, el concejo municipal y el servicio de asesorías a la comunidad.
Estos clientes habían sido seleccionados durante un reconocimiento, dos meses antes. Durante esa visita el equipo entrevistó a los potenciales clientes y determinó quiénes podían conectarse sin instalaciones caras o complicadas. El telecentro está alojado en la estación de radio comunitaria. Las estaciones de radio tienden a ser lugares muy buenos para alojar redes inalámbricas en las zonas rurales de Mali, ya que están bien ubicadas, tienen electricidad, seguridad, y gente que comprende por lo menos las cosas básicas de las transmisiones de radios. También son espacios naturales de encuentro del pueblo. Además de que era claro que proveer acceso a Internet a las estaciones de radio proporciona mejor información a sus escuchas. Para una cultura que es principalmente oral, la radio se convierte en el medio más efectivo para brindar información.
De la lista de clientes de arriba, se notará que los mismos son todos estatales o para-estatales. Esto resultó ser una mezcla difícil, ya que hay una animosidad y resentimiento considerable entre los distintos niveles de gobierno, y hubo disputas continuas con relación a los impuestos y otros asuntos fiscales. Afortunadamente el director de la estación de radio, el promotor de la red, era muy dinámico y fue capaz de sobrellevar estos problemas políticos.
El equipo técnico determinó que el punto de acceso sería instalado en la torre de la estación de radio a 20 metros de altura, justo sobre los dipolos de la radio FM, y no tan alto como para interferir con la cobertura a los sitios clientes, que en su mayoría se encuentran en una depresión del terreno parecida a un tazón. Luego el equipo se enfocó en cómo conectar a cada cliente con el sitio. Una antena omnidireccional de 8 dBi (de Hyperlinktech, http://hyperlinktech.com/) bastaría para proveer cobertura a todos los clientes. La antena elegida tenía una inclinación hacia abajo de 15 grados, asegurando que dos de los clientes que se encontraban a menos de un kilómetro de distancia pudieran recibir una señal fuerte. Algunas antenas tienen un ancho de haz vertical muy estrecho y por lo tanto “sobrepasan” a los sitios cercanos. También se consideraron antenas panel y se notó que se requerían al menos dos, y un segundo radio o divisor de potencia, pero parecía algo innecesario para el caso de esta instalación. La siguiente fórmula muestra cómo calcular el ángulo entre la antena del cliente y la antena de la estación base, utilizando trigonometría básica.
tan(x) = diferencia de elevación
+ altura de la antena de la estación base
- altura de la antena CPE
/ distancia entre los sitios
tan(x) = 5m + 20m - 3m / 400m
x = arctan (22m/400m)
x =~ 3 grados
Además del equipo del telecentro (4 computadoras, una impresora láser, un conmutador de 16 puertos), la estación de radio tenía una estación de trabajo Linux instalada por el autor del proyecto para la edición de audio. Se instaló un pequeño conmutador en la estación de radio y se colocó un cable Ethernet a través del patio del telecentro en una tubería de plástico enterrada a 5 cm.
Desde el conmutador principal, se conectaron dos cables a un punto de acceso Mikrotik RB220. El RB220 tenía dos puertos Ehernet, uno que conectaba al VSAT a través de un cable cruzado, y un segundo que conectaba al conmutador central de la estación de radio. El RB220 se coloca dentro de un tubo PVC a modo de caja estanca, y la antena omnidireccional de 8 dBi (Hyperlink Technologies) está montada directamente encima de la tapa de PVC.
El RB220 corre un derivado de Linux, Mikrotik versión 2.8.27, que controla la red y provee DHCP, cortafuego, DNS y enruta el tráfico al VSAT utilizando NAT. Mikrotik responde a una poderosa línea de comandos y a una interfaz gráfica relativamente amigable e integral. Es una pequeña computadora x86, diseñada para ser usada como punto de acceso o computadora embebida. Estos puntos de acceso tienen capacidad POE, dos puertos Ethernet, un puerto mini-PCI, dos ranuras PCMCIA, un lector CF (usado por su NVRAM), es tolerante a las fluctuaciones de temperatura y soporta una variedad de sistemas operativos x86. A pesar del hecho de que el software Mikrotik requiere licenciamiento, había una base sustancial instalada en Mali, y el sistema tenía una interfaz gráfica poderosa y amigable, superior a otros productos. Debido a los factores mencionados el equipo acordó usar estos sistemas, incluido el programa Mikrotik para controlar las redes. El costo total del RB220 con licencia nivel 5, Altheros mini-pci a/b/g y POE fue de $461. Usted puede encontrar estos componentes en la página de Mikrotik en http://www.mikrotik.com/routers.php.
La red fue diseñada para tener en cuenta la expansión, segregando las diferentes sub-redes de cada cliente; se establecieron sub-redes privadas de 24 bits. El AP tiene una interfaz virtual en cada sub-red y realiza todo el enrutamiento, permitiendo también hacer el trabajo de cortafuegos en la capa IP. Nota: esto no provee de un cortafuego en la capa de red, por lo tanto, usando un rastreador de red como tcpdump uno puede ver todo el tráfico en el enlace inalámbrico.
Para limitar el acceso exclusivamente a los suscriptores, la red utiliza control de acceso a nivel de MAC ya que se percibió poco riesgo de seguridad para la red. En esta primera fase, se dejó la implementación de un sistema de seguridad más riguroso para el futuro, cuando se tenga tiempo para encontrar una interfaz más sencilla para controlar el acceso. Por otro lado se incitó a los usuarios a usar protocolos seguros, tales como https, pops, imaps, etc.
El proyecto afiliado había instalado un sistema VSAT (DVB-S) banda C. Estos sistemas satelitales normalmente son muy confiables y muy utilizados por los ISP. Es una unidad grande y cara, en este caso era un plato de 2,2 metros de diámetro que costó aproximadamente $12.000, con instalación incluida. También es caro de operar: el costo de una conexión a Internet de 128 kbps de descarga y 64 kbps de carga era de aproximadamente $700 por mes. Este sistema tenía varias ventajas comparado con un sistema Ku, incluyendo: mejor resistencia al mal tiempo, menor probabilidad de contención (número de usuarios que compiten por el mismo servicio) y es más eficiente transfiriendo datos.
La instalación de este VSAT no fue ideal, ya que el sistema corría en Windows, los usuarios eran capaces de cambiar rápidamente algunas configuraciones, incluyendo agregar una contraseña a la cuenta inicial que trae el sistema por omisión. El sistema no tenía UPS o batería de respaldo, de forma que cuando ocurría una interrupción de energía el sistema se reiniciaba y esperaba una contraseña, hace tiempo olvidada. Para empeorar esta situación, el software del VSAT no fue configurado para que se restaurara automáticamente, causando cortes innecesarios que podrían haber sido resueltos con el uso de una UPS, una configuración apropiada del software del VSAT como servicio, y una limitación del acceso físico al MODEM. Como todos los propietarios de equipo nuevo, la estación de radio quería mostrarlo, por lo tanto no fue ocultado de la vista de todo el mundo. En este caso hubiera sido preferible un espacio con puertas de vidrio que mantuviera la unidad segura pero visible.
El sistema inalámbrico era bastante simple. Todos los clientes seleccionados estaban dentro de 2 km de distancia de la estación de radio. Cada sitio tenía un lugar desde el cual se podía ver físicamente la estación de radio. En el sitio cliente, el equipo eligió usar CPE comerciales. Basándose en el precio se eligieron: el puente CPE Powernoc 802.11b, pequeñas antenas planas SuperPass de 7 dBi, y adaptadores caseros POE. Para facilitar la instalación del CPE y la antena plana, se montaron sobre una pequeña pieza de madera que pudo ser instalada en el muro exterior del edificio de cara a la estación de radio.
En algunos casos la pieza de madera era un bloque angulado para optimizar la posición de la antena. Adentro se utilizó un POE hecho de un amplificador de señal de televisor (12V) para alimentar las unidades. En los sitios cliente no había redes locales, por lo que el equipo tuvo que instalar cables y concentradores para proveer Internet a cada computadora. En algunos casos fue necesario instalar adaptadores Ethernet y sus manejadores (esto no fue determinado durante la evaluación). Se decidió que, dado que las redes de los clientes eran simples, sería fácil puentearlas. Si era necesario, la arquitectura IP podía permitir un futuro particionamiento y el equipo CPE soportaba el modo STA (cliente). Utilizamos un puente PowerNOC CPE que costó $249 (disponible en http://powernoc.us/outdoor_bridge.html).
Durante la instalación de la red inalámbrica se involucró al personal local, el cual aprendió todo, desde el cableado, hasta el emplazamiento de la antena. A la instalación le siguió un programa intensivo de entrenamiento que llevó varias semanas y fue pensado para enseñarle al equipo las tareas del día a día, así como la resolución de problemas de la red.
Para realizar el soporte del sistema, excepto la instalación del cable, aprendida rápidamente por los técnicos, se seleccionó a un joven graduado universitario que había vuelto a la comunidad. El cableado de las redes Ethernet es muy similar a reparar e instalar cables coaxiales lo cual los técnicos de la radio ya hacían regularmente. El joven graduado también requirió muy poco entrenamiento, el equipo dedicó la mayor parte del tiempo en ayudarlo a comprender cómo dar soporte a los elementos básicos del sistema y del telecentro. Muy pronto después de que el telecentro abriera, los estudiantes se aprestaron a recibir entrenamiento sobre el uso de las computadoras: 20 horas por mes de entrenamiento y de uso de Internet por solamente $40, una ganga si lo comparamos con los $2 por hora por tener acceso a Internet. El hecho de proveer este entrenamiento fue una fuente significativa de ingresos y era una tarea para la que el joven universitario estaba bien preparado.
Desafortunadamente, y algo que no sorprendió en lo más mínimo, el joven se fue para la capital, Bamako, después de recibir una oferta de trabajo en el gobierno. Esto, efectivamente, dejó al telecentro abandonado; su miembro más capaz técnicamente, y la única persona que estaba entrenada para dar soporte al sistema se había ido, y con él la mayoría del conocimiento necesario para operar el telecentro y la red. Luego de mucha deliberación, el equipo determinó que sería mejor no entrenar a otro joven, sino enfocarse en el personal local permanente, a pesar de su limitada experiencia técnica. Esto tomó mucho más tiempo, nuestros instructores tuvieron que regresar y dar un total de 150 horas de entrenamiento, se les enseñó a varias personas cada función, y las tareas de soporte del telecentro se dividieron entre el personal.
El entrenamiento no se detuvo allí; una vez que los servicios de la comunidad estaban conectados, necesitaban acceso. Parecía que aunque estaban participando, las autoridades, incluyendo al alcalde, no estaban utilizando el sistema. El equipo notó la importancia de que los tomadores de decisiones utilizaran el sistema, y les dieron entrenamiento a ellos y su personal. Esto quitó un poco de la mística de la red y logró que las autoridades de la ciudad se vieran involucradas.
Seguido al entrenamiento, el programa monitoreó el lugar y comenzó a proveer resultados, evaluando las formas en las que el modelo podía mejorarse. Es importante destacar que las lecciones aprendidas aquí fueron aplicadas en otros lugares.
El telecentro comunitario ya estaba establecido como una actividad no lucrativa, y tenía la obligación de auto sostenerse a través de la venta de sus servicios. El sistema inalámbrico se incluyó como una fuente suplementaria de ingresos porque las proyecciones financieras iniciales para el telecentro indicaban que no iban a llegar a pagar la conexión VSAT.
Basados en la investigación, y en consulta con las personas de la estación de radio quienes eran los que gestionaban el telecentro, se seleccionaron varios clientes. Además, la estación de radio negoció contratos de soporte con su socio financiero. En esta primera fase, los clientes se seleccionaron basados en la facilidad de instalación y la posibilidad expresa de pagar por el servicio. A los clientes se les consultó si podían pagar una cuota de suscripción como lo describiremos más adelante.
Decidir cuánto cobrar fue una actividad muy importante, la cual requirió de consulta y de experiencia que la comunidad no tenía en cuanto a proyecciones financieras. El equipamiento se pagó con un subsidio, para ayudar a la comunidad, pero los clientes debían pagar una cuota de suscripción que serviría para asegurar su compromiso. Esta era equivalente a una cuota por mes de servicio.
Para determinar el costo mensual por la misma porción de ancho de banda comenzamos con la siguiente fórmula:
VSAT + salarios + gastos (electricidad, proveedores) = ingresos del telecentro + ingresos por los clientes de la red inalámbrica
Habíamos estimado que el telecentro debía tener aproximadamente $200 a $300 por mes de ingresos. Los gastos totales se estimaron en $1.050 por mes que fueron divididos de la siguiente forma: $700 para el VSAT, $100 para salarios, $150 para la electricidad, y aproximadamente $100 para los proveedores. Para balancear la ecuación se requerían aproximadamente $750 de ingresos provenientes de los clientes de la red inalámbrica. Esta cantidad rondaba los $150 por cada cliente, lo cual era manejable para ellos y parecía viable pero requería de buen clima, y no daba lugar a complicaciones.
Debido a que se había complicado un poco la situación, contactamos expertos en negocios quienes modificaron la fórmula como sigue:
Gastos mensuales + amortización + fondos de seguridad = ingresos totales
Los expertos en negocios fueron muy rápidos al indicar que se necesitaba amortización para el equipo, o se podría decir “fondos de reinversión” así como fondos para imprevistos, para asegurar que la red pudiera continuar si un cliente no pagaba, o si se rompía algún equipo. Esto sumaba aproximadamente $150 por mes de amortización (equipo valuado en $3.000, amortizado por 24 meses), y el valor por un cliente que se atrase en sus pagos por $100. Además sumar otro 10% para tener en cuenta la devaluación ($80), todo lo cual equivale a un gasto de $1.380 por mes. Intentando implementar este modelo, finalmente se determinó que la amortización es un concepto muy difícil de trasladar a la comunidad, y que ellos no considerarían que los clientes se pudieran atrasar en el pago. Por lo tanto se utilizaron ambas fórmulas, la primera para el telecentro y la segunda para nuestro análisis interno.
Como descubrimos rápidamente, los pagos regulares no son parte de la cultura en las zonas rurales de Mali. En una sociedad agraria todo es por estaciones (temporadas), y por lo tanto también lo son las entradas. Esto significa que los ingresos de la comunidad fluctúan muchísimo, y más aún debido a que las instituciones públicas involucradas también tienen largos ciclos administrativos con poca flexibilidad. A pesar de que teóricamente tienen el dinero para pagar por el servicio, puede tomar muchos meses para que se haga el pago. Por otro lado, aparecieron otras complicaciones fiscales. Por ejemplo, el alcalde firmó y utilizó los impuestos de la radio para pagar por su suscripción. Por supuesto que esto no contribuye al flujo de dinero. Desafortunadamente, el proveedor de VSAT tiene poca flexibilidad o paciencia, ya que su ancho de banda es limitado y sólo podía dar servicio a aquellos dispuestos a pagar puntualmente.
La administración del flujo de caja se volvió un tema primario de preocupación. Primero, las previsiones de ingresos en las proyecciones financieras mostraron que aún con una visión optimista, no sólo tendrían problemas para tener los suficientes ingresos para pagar las cuotas a tiempo, sino también para obtener el dinero del banco en Bamako. Las carreteras cercanas al pueblo pueden ser peligrosas, debido a la cantidad de contrabandistas de Guinea y los rebeldes que vigilan los caminos de Costa de Marfil. En consecuencia, el telecentro no fue capaz de pagar a su proveedor que le suspendió el servicio, y de ese modo también se suspendieron los pagos de los clientes.
Antes de que el proyecto fuera capaz de encontrar soluciones a estos problemas, el costo del VSAT ya había puesto al telecentro en deudas. Después de varios meses, debido a problemas técnicos así como a los elementos presentados en este análisis, el VSAT de banda C fue reemplazado con un sistema de banda Ku mucho más económico. A pesar de que era un sistema más barato, aún era suficiente para el tamaño de la red. Este sistema costó solamente $450, lo cual, ignorando la amortización y los temas de seguridad, hacía la red accesible. Desafortunadamente, debido a la falta de pagos, la red no fue capaz de pagar por la conexión VSAT después del período inicial de subsidio.
Construir una red inalámbrica es relativamente sencillo, pero hacer que funcione es mucho más un problema administrativo que técnico. Se necesita un modelo de pagos que considere la reinversión y los riesgos, o la red finalmente va a fracasar. En este caso, el modelo de pago no fue apropiado y no cumplía con los ciclos fiscales de los clientes ni con las expectativas sociales. Un análisis de riesgo apropiado habría concluido que un pago mensual de $700 (o aún de $450) dejaba muy poco margen entre los ingresos y los gastos para compensar las deficiencias fiscales. Por otro lado, la gran demanda y las necesidades de educación limitan la expansión de la red.
Luego de la capacitación la red funcionó durante 8 meses sin problemas técnicos significativos. Posteriormente, una sobretensión eléctrica causada por la caída de un rayo destruyó gran parte del equipamiento en la estación, incluido el punto de acceso y el VSAT. Como resultado, en este momento el telecentro ya no está funcionando y esta fórmula fue considerada una solución inapropiada.
Ian Howard